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Un devastador ataque con misiles rusos golpeó varias ciudades de Ucrania, dejando a su paso un saldo de al menos 20 personas fallecidas y más de 50 heridas, según confirmaron las autoridades locales. Entre los blancos alcanzados se encontraba un importante hospital infantil en la capital, Kiev, donde servicios de emergencia buscaban desesperadamente entre los escombros.

El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, informó a través de redes sociales que el ataque afectó a cinco ciudades ucranianas con más de 40 misiles de diferentes clases, provocando el colapso de edificios de viviendas y daños en la infraestructura pública. En la localidad de Krivói Rog, al menos 10 personas perdieron la vida y 37 resultaron heridas en lo que fue descrito como un ataque masivo.

 

 

En el hospital infantil de Okhmatdyt, los equipos de rescate trabajaban arduamente para encontrar sobrevivientes bajo los escombros de un ala parcialmente destruida. Aunque aún no se conocía el número exacto de víctimas, el instructor veterano Vsevolod Dorofieiev confirmó la presencia de fallecidos en el lugar.

El alcalde de Kiev, Vitali Klichkó, lamentó la muerte de dos adultos en el hospital infantil, uno de los cuales era médico, y reportó al menos 16 heridos, incluyendo siete niños. La escena estaba colmada de ambulancias trasladando a los heridos, y los bomberos continuaban con las tareas de rescate entre los escombros.

 

 

Este impactante suceso tuvo lugar previo al inicio de una cumbre de la OTAN en Washington, donde se discutiría el apoyo a Ucrania en medio de uno de los conflictos más graves en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. El edificio del hospital quedó parcialmente destruido, con ventanas y puertas destrozadas, mientras que en su interior se observaban rastros de sangre y humo.

El ataque obligó a evacuar el hospital, cuyos trabajadores y voluntarios se esforzaron por rescatar a posibles sobrevivientes entre los escombros. La tragedia se ensañó especialmente con los niños, obligando a madres desesperadas a llevar a sus pequeños en brazos o a esperar angustiadas en el patio, sin respuestas de parte de los médicos.