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Las autoridades iraníes admitieron que hay “muchos muertos”.

En los últimos días, el mundo observa con creciente preocupación la situación en Irán, donde las tensiones políticas y sociales han escalado a niveles críticos. Según los informes de la ONG Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega, el número de manifestantes fallecidos durante la represión de las protestas ha llegado a por lo menos a 3.428 personas, mientras que las detenciones ascienden a más de 10.000.

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El conflicto se desató a finales de diciembre, cuando surgieron protestas originalmente pacíficas con reivindicaciones económicas. Sin embargo, la situación se agudizó entre el 8 y el 12 de enero, periodo en el que se concentró la mayor parte de las muertes. El gobierno iraní ha admitido que hay “muchos muertos”, aunque no detallaron datos exactos, citando dificultades para identificar a las víctimas debido al gran número de cuerpos que aún permanecen en proceso de identificación.

Irán contabilizó la muerte de al menos 150 miembros de las fuerzas de seguridad, 100 de ellos enterrados este miércoles en un funeral de Estado en Teherán que se convirtió en un acto multitudinario de apoyo al Gobierno. Teherán continúa señalando a fuerzas extranjeras como responsables de incrementar la violencia, responsabilizando en particular a Estados Unidos e Israel de ungir a agentes infiltrados con el fin de fomentar la inestabilidad.

La administración iraní mantiene que estas fuerzas externas han distribuido armamento a infiltrados para sembrar el caos y agredir no solo a las fuerzas de seguridad, sino también a los mismos manifestantes, en un intento por legitimar una posible intervención militar estadounidense. Estas acusaciones recuerdan episodios del pasado, específicamente el golpe de estado de 1953 respaldado por la CIA que reinstaló al Shah Mohamed Reza Pahlavi.

Este escenario ha menguado las relaciones internacionales, con la administración de Donald Trump advirtiendo que no dudará en tomar acciones militares si las matanzas continúan. Como medida preventiva, Estados Unidos ha ordenado la evacuación de su personal no esencial en bases cercanas, mientras el ambiente regional permanece expectante ante los posibles desenlaces de esta confrontación.